¿Deberían prohibirse los refrescos de gran tamaño?

Con el límite propuesto por el alcalde Michael Bloomberg para los tamaños de refrescos, los consumidores se han interesado más en las implicaciones de las bebidas gaseosas de tamaño excesivamente grande que se ofrecen en restaurantes de comida rápida, cines y delicatessen.

Sin embargo, aunque la controvertida propuesta de Bloomberg de crear un refresco de gran tamaño predeterminado en dieciséis onzas no se cumplió, parece que este foco de atención sobre el refresco ha tenido un efecto en todo el mundo.

Prohibición de los Emiratos Árabes Unidos:

Según la publicación Arabian Business, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han dado el paso radical de prohibir bebidas gaseosas de gran tamaño como un componente de sus nuevas medidas gubernamentales de salud.

El gobierno de los EAU ha tomado esta medida como una medida para combatir la tendencia creciente de obesidad y las tasas de enfermedades del estilo de vida que afectan a la nación.

Con cifras de las Naciones Unidas que documentan que más de un tercio de la población de los Emiratos Árabes Unidos debería clasificarse como obesa y estudios separados que muestran que el veinte por ciento de los adultos en el país han sido diagnosticados con diabetes, muchos están dando la bienvenida a estas medidas.

La perspectiva europea:

De acuerdo a una Entrevista de la BBC con el presidente de la sucursal europea de Coca-Cola, James Quincy, el tamaño de las porciones de refresco «debe cambiar» con una sensación cada vez mayor de que los tamaños de taza más grandes «deben reducirse».

Este reconocimiento de que hay muchos tamaños de refrescos que son demasiado grandes resalta el problema en los Estados Unidos, ya que los tamaños de las porciones europeas, incluidas las bebidas, son considerablemente más pequeños que las porciones en los Estados Unidos.

Razones para limitar los tamaños de refrescos:

La propuesta de Alcalde de la ciudad de Nueva York, Bloomsberg, tiene su base en una sólida investigación nutricional. Muchas personas sienten que el refresco de gran tamaño es casi la norma, lo que fomenta el consumo de niveles más altos de refrescos azucarados. Por ejemplo, en la mayoría de las salas de cine, un refresco “pequeño” en realidad es de treinta y dos onzas, mientras que un “mediano” es de cuarenta y cuatro onzas.

Mucha gente cuestiona la realidad de que un litro de refresco se considere una pequeña cantidad. Con las crecientes tasas de obesidad entre toda la población, incluso entre las personas más jóvenes, las opciones más saludables deberían facilitar que los consumidores tomen las decisiones correctas sobre su consumo de alimentos y bebidas.

Muchas personas desconocen las implicaciones calóricas de los refrescos, pero la realidad es que ¡un refresco de sesenta y cuatro onzas puede contener casi 800 calorías!

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